Antílopes y jabalíes: las dos especies que avanzan en el campo y preocupan a los productores
El avistaje de una manada de antílopes negros en Las Flores volvió a poner el foco sobre la expansión de especies exóticas en el interior. Al mismo tiempo, el jabalí europeo avanza y alarma por los riesgos sanitarios asociados a su presencia.

La presencia de fauna silvestre en los campos bonaerenses volvió a generar sorpresa y preocupación entre productores y vecinos. En los últimos días, una manada de antílopes fue observada corriendo por un establecimiento rural de Las Flores, un registro que llamó especialmente la atención porque, según contaron desde el lugar, llevan años viendo estos animales pero nunca habían observado tantos ejemplares juntos.
Las imágenes fueron compartidas por integrantes de Altuy, quienes también se sorprendieron por la escena y acompañaron el video con un mensaje: “¡Parece que hoy nos tocó compartir el campo con nuevos vecinos!”.
El episodio no es aislado y vuelve a poner sobre la mesa una problemática que atraviesa distintos puntos de la provincia: la expansión de especies exóticas que encontraron en los ambientes rurales condiciones favorables para reproducirse y desplazarse.
En el caso de los antílopes, se trata del antílope negro (Antilope cervicapra), también conocido como antílope indio o cervicabra. Es la única especie de antílope presente en territorio bonaerense y, con el paso del tiempo, distintos ejemplares escaparon de cotos de caza o predios rurales y comenzaron a formar poblaciones silvestres.
Actualmente existen poblaciones en expansión en zonas de campos abiertos, pastizales y agroecosistemas, con presencia especialmente señalada en sectores del sudoeste, centro y noreste bonaerense, además de áreas cercanas a la Bahía Samborombón.
El crecimiento de estas poblaciones genera un conflicto particular con la actividad agropecuaria porque el antílope es un animal estrictamente herbívoro. Se alimenta de pastos y gramíneas, hierbas tiernas y pastizales naturales, pero también de brotes y hojas de arbustos bajos.
Además, cuando se desplaza por zonas productivas, puede ingresar a campos cultivados y consumir brotes y cultivos como soja, maíz, trigo o alfalfa. Entre productores rurales existe preocupación por el impacto que puede generar sobre pasturas implantadas, ryegrases y verdeos. En ese sentido, una de las expresiones que circuló tras el avistaje fue contundente: “Son una plaga. Los antílopes te comen todos los ryegrases y verdeos”.
El jabalí europeo, otro avance que preocupa
El caso de los antílopes se suma a otro fenómeno de mayor alcance en la provincia: la expansión del jabalí europeo (Sus scrofa), otra especie exótica introducida en la Argentina con fines cinegéticos y que actualmente representa una preocupación ambiental, productiva y sanitaria.
La presencia del jabalí está documentada en zonas próximas a Bahía Blanca, Villarino, Patagones y los sistemas serranos. Su capacidad de adaptación, su dieta amplia y su elevada capacidad reproductiva favorecieron su expansión y dificultan el control de sus poblaciones.
El animal puede alimentarse de granos, raíces, frutos, pequeños animales y carroña, además de aprovechar fuentes de alimento vinculadas con las propias actividades humanas. Las piaras pueden ingresar a lotes cultivados y consumir granos, mientras que el comportamiento de búsqueda de alimento genera otro de los principales problemas para los productores: el denominado hociqueo.
Al remover el suelo para encontrar raíces, insectos y otros alimentos, los jabalíes pueden alterar grandes superficies de terreno, mientras que el pisoteo provoca daños sobre plantas y cultivos.
El impacto tampoco se limita a los establecimientos rurales. Los animales pueden desplazarse por caminos rurales y rutas, con el consecuente riesgo de accidentes, y también acercarse a zonas periurbanas en busca de agua y alimento.
A la cuestión ambiental y productiva se suma además un problema sanitario. En julio de este año, las autoridades confirmaron en Mayor Buratovich, partido de Villarino, un brote de triquinosis que afectó a más de 50 personas. Los afectados habían consumido salamines y otros chacinados elaborados a partir de un jabalí silvestre cazado por el propio grupo.
Ante el crecimiento de las poblaciones, el Gobierno bonaerense habilitó la caza plaguicida del jabalí europeo como herramienta para controlar la especie. La medida quedó establecida mediante la Disposición 313/2025 del Ministerio de Desarrollo Agrario.
Por: CodigoBaires
